El consuelo cubano

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Esta vez los tiros libres no fueron el departamento

decepcionante

La ventana mundialista de baloncesto  termina su primera vuelta y la nave cubana comienza a hundirse después de tres derrotas de forma consecutiva. El descalabro del sábado pasado, para nada sorpresivo, prácticamente deja a los antillanos sin posibilidades reales de clasificación.

Los criollos mantuvieron su promedio de pérdidas por partido, esta vez fueron 18 balones cedidos (según la cuenta de estos servidores) de los cuales ocho fueron robados por los rivales, destacándose negativamente el pivot y principal jugador del equipo, Javier Jústiz, con siete.

La ofensiva, otra vez, no supo organizarse pese al regreso del base titular, Osmel Oliva. Cortes y triangulaciones forzados, por una defensa personal en el primer cuarto y personal a media cancha en los tres restantes, que terminaron en funestos tiros de tres puntos. La efectividad del partido lo dice todo: solo anotaron el 41% (16/39) de los intentos desde la corta y la media distancia y un paupérrimo 24% (6/25) desde la línea de tres puntos.

Javier Jústiz tuvo más pérdidas de balón que puntos en el

partido frente a Estados Unidos

Las dos cartas de triunfo de Cuba no brillaron. Jasiel Rivero anotó solo un triple y un doble en el primer cuarto. Jústiz no marcó hasta el segundo tiempo y acumuló un total de tres goles de campo (seis puntos en total). Yoanki Mensía fue el único cubano con doble dígito (11 cartones).

El rebote se quedó por debajo de las posibilidades reales ante un equipo con una estatura similar (1,97 metros es la talla promedio de ambos conjuntos). Estados Unidos dominó las tablas cuando Jústiz iba a la banca.

Pero no todo fue decepcionante. Cuba anotó casi todos sus tiros libres (10/12) lo cual no había ocurrido ante México y Puerto Rico. La defensa no lució mal, Jústiz propinó dos taponazos y se robaron cuatro balones.

Se debe tener en cuenta que Estados Unidos se vio fuera de forma, fallando triples como no lo hicieron frente a los aztecas y perdiendo balones en jugadas no tan claras como un pase al pivot en la botella con dos defensores encima. El team work no ha cuajado todavía en esta selección. Por desgracia para Cuba, la diferencia de nivel se impuso.

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