Día de la Santa Bárbara en Güines, más allá de los límites de la religiosidad y de la villa

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Las tradiciones son elementos identitarios de una comunidad. Exesclavos de un cabildo en el barrio de Leguina, en Güines, presididos por Pascual Fernández Gavilán, de origen nigeriano, iniciaron  en el  año 1860 la celebración por el Día de la Santa Bárbara.

Ese mismo año, Tomás Rodríguez Mora, párroco de la iglesia local, con el fin de apoyar la presencia del catolicismo en este asentamiento, aprovechó la carencia de un ícono de la Santa Bárbara y le entrega un estandarte de tela roja que lleva en el centro un papel cosido con dicha imagen para que la utilizaran en la procesión.

Actualmente, este estandarte preside la salida de la imagen de la Santa. La festividad es organizada por una Comisión  de 12 miembros, 6 de cada una de las familias  de Ta Pascual  y  Ta Manuel, que se divide en hombres y mujeres.

La presidencia tradicionalmente la asume un descendiente de Pascual Fernández quienes participan en los preparativos y organización de la fiesta junto a otras familias vinculadas con la actividad.

Pero lo más interesante es que todos los pobladores del barrio contribuyen a la limpieza  y adorno de la calle principal con pencas de guano y banderas cubanas.

Otra de las particularidades de esta fiesta religiosa en Güines es la realización de cultos no vinculados a las devociones cristianas o afrocubanas como son el cuidado de los niños y de la familia en general,  la protección de las embarazadas por lo que quinceañeras y recién casados depositan ofrendas florales a la Santa.

Que la cubanidad sincretice la devoción a Santa Bárbara con el culto a Changó, define la naturaleza misma de la comarca. El toque a Changó marca los ritmos de la música cubana, y muy especialmente a los complejos de la rumba.  Las celebraciones suponen para la Musicología un lugar en Güines, con denotación proteica en el barrio de Leguina y a sus familias centenarias.

La fiesta implica un regreso inevitable a la constitución de lo cubano.  En su esencia radica, sin falta, las síntesis de pigmentos y de ideas que  caracteriza a millones de cubanos.  Ese mestizaje cultural aún transita en el tiempo, pero tiene una estación demasiado querible a la vera del Mayabeque. 

El Día de la Santa Bárbara en Güines rebasa los límites de la religiosidad y de la villa, para sembrarse en la idiosincrasia de un pueblo entero y establecer responsabilidades a la investigación transdisciplinaria.

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