Desertificación y sequía, SOS

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El hombre, únicamente, es el responsable de todo lo que sucede con él y con el medio que lo rodea. En estos tiempos modernos, mucho se habla de desertificación y sequía; y en el centro de estos términos, estamos todos como entes explotadores de la naturaleza.

La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde gradualmente el potencial de producción; esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua. Con frecuencia, el ser humano favorece e incrementa este proceso cuando realiza actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación. 

Según las investigaciones la desertificación es un problema ambiental y socioeconómico de alcance mundial que exige especial atención. Es un elemento que influye cada vez más en la degradación ambiental del planeta y desempeña un papel importante en la contaminación del agua, el aire, el suelo, la deforestación, las pérdidas de suelo y el cambio climático. 

En Cuba sus principales causas están relacionadas con el inadecuado uso del agua para el riego, las tecnologías no sostenibles de laboreo agrícola, el mal manejo de la ganadería y la deforestación. 

Estudios realizados por el Instituto de Suelos, indican que alrededor de un 46 por ciento de los suelos agrícolas de la Isla se clasifican en muy poco y poco productivos, respectivamente. 

De modo, que constituye un serio factor limitante para la seguridad alimentaria del país, por cuanto esas áreas no permiten expresar el potencial productivo de las especies cultivables en más de un 60 por ciento. 

Cuba cuenta con una Estrategia y un Programa Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se basan en la integración de los Organismos de la Administración Central del Estado y con una fuerte participación de entidades académicas y organizaciones de la sociedad civil.

La reflexión es necesaria y casi urgente para todos; por tanto, se exige realizar actividades y acciones encaminadas a prevenir, mitigar, detener y enfrentar la desertificación y la sequía, y recuperar el rendimiento de las áreas degradadas. 

El hombre en ocasiones de manera discriminada se vale de las bondades de la naturaleza; ello implica cuidar el entorno y protegerlo.

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