Cuidadito compay gallo, cuidadito…

cuba-vs-bloqueo. Foto Periódico -Vanguardia

Los nacidos en la mayor de las Antillas tenemos para bien el uso de refranes, que desde la época de Ñañá Seré nos acompañan y ponen esa nota de gracia, que acuña ideas.

Así también sucede con estribillos de canciones que han marcado épocas y trascendido por su picardía y sabido humor.

Es que cubanos y cubanas, somos así, aún ante la situación más controversial, no falta el chiste, la jarana, y ese decir criollo que asevera no tenemos talento para la tristeza y mucho menos nos entendemos con la derrota.

Por estos días, en que la situación energética en Cuba ha mostrado rostro severo, la convocatoria a implementar medidas que acentúen el ahorro y contrarresten lo adverso encontró la respuesta en todos los que suman voluntad para hacer que nada nos interrumpa el sueño.

Y es que, a pesar del bloqueo que por más de medio siglo nos hostiga, acá, en la mayor de las Antillas vivimos en paz, y esa peculiaridad de resistencia ante las pretensiones de quienes nos castigan con tan inmoral medida, es lo que también en estas casi seis décadas ha quitado el sueño a las administraciones estadounidenses.

Los latigazos que cada día propicia el bloqueo, ese afán desmedido por asfixiar, por dejar sin aliento a Cuba, no han conseguido doblegar a esta isla, que insiste en ver ondear cada día su bandera de la estrella solitaria.

Sucede, que tal parece aún no conocen a los nacidos en este sitio de la geografía. Si bien no hemos descubierto por dónde le entra el agua al coco, ni quien llegó primero al mundo si la gallina o el huevo, si sabemos lo que queremos y hacia dónde vamos.

Queremos seguir viviendo en paz y vamos anudando razones, desafiando obstáculos, soñando despiertos con un futuro mejor que podremos lograr nosotros mismos. Más allá de las utopías de algunos que no cesan en augurar retrocesos y destrucción, están las nuestras, esas que muestran que el amor, la unidad y la perseverancia propiciarán la victoria.

Por tanto, allá, quien insista en sus planes perversos y en tan oscura ambición por acribillar la alegría. Por acá seguimos el curso de cada día, unos más difíciles que otros, pero ninguno imposible. ¿Saben por qué? Por algo sencillo. Nacimos para vencer y no para ser vencidos. Así que…¡Cuidadito compay gallo, cuidadito!

 

 

Cuidadito compay gallo, cuidadito…
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