¿Cuánto podríamos hacer con más?

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Los cubanos amén de las dificultades edificamos cada día con nuestro hacer maravillas. Industrias, equipos médicos y maquinarias de disímiles sectores de la economía funcionan hoy gracias a la inventiva de los aniristas cubanos y a los deseos de los trabajadores de lograr el desarrollo de la ciencia, la técnica y una mayor eficiencia productiva.

Cuba es un país bloqueado, situación que limita e impide inversiones en la compra de equipos de laboratorio, de climatización, sistemas de riego, productos necesarios en la siembra de algunos cultivos, materias primas para la elaboración de medicamentos y en sectores más sensibles como la salud en el que pacientes con patologías como el cáncer se ven imposibilitados de acceder a determinados tratamientos

Cada año el gobierno cubano invierte  cuantiosas cifras en la compra a terceros países de insumos necesarios para el desarrollo  sostenible de Cuba y otros tantos se ve obligado a sustituirlos con otros recursos, por causa de esta política del gobierno estadounidense que encarece o imposibilita la adquisición de algunos productos.

Cuba alcanza logros inimaginables para un país del tercer mundo; estar declarado territorio libre de analfabetismo, tener la más baja tasa de mortalidad infantil de Latinoamérica por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos y contar con fármacos de producción nacional como el Heberprot-P medicamento prescrito para la terapia de la úlcera del pie diabético, por solo citar algunos, son resultados que hoy prestigian a la mayor de las Antillas.

 

San José de las Lajas es un territorio eminentemente ganadero e industrial con fábricas  como la Empresa de conductores eléctricos, ELEKA, única de su tipo en Latinoamérica con producciones de calidad comparadas con países del primer mundo y la Ronera San José” Habana Club internacional”, productora de bebida de gran prestigio en el mundo.

 

Este municipio exhibe además centros científicos del más alto nivel de cuyos laboratorios surgieron el Stabilak, el Ecomic y el Surfacén, productos que son fruto del trabajo de los profesionales del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria CENSA y del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, instituciones que entre otras en este territorio contribuyen al avance de la investigación en favor de la salud, la conservación de alimentos y el progreso de la agricultura.

Cuba es hoy un ejemplo a nivel mundial por su  desarrollo en las más diversas esferas económicas y sociales; obreros e intelectuales  cubanos han sabido  sobreponerse a las adversidades  y  pese a la escasez de recursos salir adelante, me pregunto entonces ¿Cuánto podríamos hacer con más?

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