Cuando de relajarse se trata

El Yoga, el Taichí y la meditación son algunas técnicas milenarias muy usadas para relajarse, a las que suma con el paso de los años la musicoterapia; pero a estas clásicas formas de desahogo las personas incorporan otras y con muy buenos resultados.

Según aseguran algunos pobladores de San José de las Lajas: respirar tres veces seguidas, puede hacer desaparecer la ira, hablar con las plantas trasmite calma, mirar el mar da sosiego, conversar con el espejo, es escuchar el yo interior y librar energías negativas, pensar con la cabeza fría evita tomar decisiones erradas, hablar bajo ante un contendiente exasperado, debilita sus fuerzas y contar hasta tres apacigua el ánimo.

Considero que todas estas formas de relajación tienen   una base científica, adaptado a la personalidad de cada quien y a la experiencia adquirida con el paso de los años, conductas que se transmiten de generación en generación.

Relajarse no es más que disminuir o desaparecer las tensiones, hecho que aporta mayor calidad de vida y previene enfermedades ocasionadas por el estrés.

La rapidez que exige la vida moderna, tiene entre sus principales retos conservar el equilibrio mental como sinónimo de mejores posibilidades de enfrentar los desafíos de la cotidianidad, de ahí la importancia de buscar mecanismos para mantenernos ecuánimes y liberar tensiones.

El ejercicio físico, las actividades recreativas acordes con el gusto específico de cada quien y la vida social son algunas variantes para mantener cuerpo y mente sanos; sin embargo las fórmulas individuales y pacíficas, cuando de relajarse se trata, bien valen la pena.

 

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