Ciro Iglesias Coronel, historia viva de la ciencia en Cuba

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El ingeniero mecánico Ciro Iglesias Coronel, doctor en Ciencias Técnicas y profesor de la Universidad Agraria (UNAH) Fructuoso Rodríguez Pérez en San José de las Lajas, sintió a sus 70 años de edad el orgullo de servir a Cuba por 52 lustros de actividad continua cuando recibió el pasado 11 de enero, la Orden Carlos J. Finlay que otorga  el Consejo de Estado y de Ministros a mujeres y hombres de ciencia por su extraordinaria trayectoria.

El memorial José Martí fue el escenario para la entrega del reconocimiento en el acto nacional por el Día de la Ciencia, acogió a otros 43 especialistas de todo el país, acreedores también del mérito.                                                                 

Iglesias Coronel, emocionado fijó sus pupilas en la imagen del Apóstol y recordó el decoro al cual hacía alusión  reiteradamente en su vasta obra, experimentando así  una sensación de júbilo al saberse cumplidor del compromiso asumido con el más universal de los cubanos.

Recordó, entonces, su  juventud  en  la otrora Unión Soviética donde cursara estudios universitarios, y dio gracias por verse hoy recorriendo los pasillos de la UNAH como tutor  de 14 tesis de doctorado, con más de 200  publicaciones nacionales y extranjeras, 2 máquinas para la siembra de la caña patentizadas a su nombre y ejerciendo sus funciones de Presidente del Tribunal Nacional de Ingeniería Agrícola en Cuba.

A su baja estatura trasciende la aureola de plenitud y de gozo que siempre le acompaña, la palabra certera, y esa sonrisa franca que le facilita la comunicación con quienes le rodean.

Valorado de excelencia por la Comisión Nacional de Acreditación, lo sorprendemos en ocasiones silencioso asomado a los balcones mirando más allá del infinito, quizás  rememorando a Santiago de Cuba, su tierra natal, o la década de los 80 cuando fungiera como Director del Instituto de Mecanización Agropecuaria, perteneciente al Ministerio de la Agricultura, y ubicado en el habanero municipio de Boyeros.

El doctor es historia viva, joya de lujo, Director Principal de Remolques Cañeros en los años 70.

Con una vida tan ocupada por los estudios y la responsabilidad, este cubano hacedor de la inventiva y el esfuerzo, abrió una brecha al amor para formar una familia de cinco hijos varones, que le recompensan sus desvelos con la llegada de los nietos.

Pese a sus día tan atareados y difíciles, Ciro no deja de prestar atención a María Virginia, su vecina octogenaria, para atender sus girasoles que se niegan a mirar a lo alto. Ni deja de corresponder al pequeño Pachito cuando detiene su pelota para saludarlo.

Y es que al ingeniero Ciro Iglesias Coronel, le han nacido soles en el pecho plantados por el talento y la modestia.

 

 

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