Chávez, ícono en la historia

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Hugo Chávez“La oratoria es el don del clima en América (…) La tribuna necesita el torrente; toda la luz del fuego sacro y; todas las potencias de la Revolución.”   José Martí

Se inscribe este día en la memoria de la humanidad.

El Adiós obligado a un hombre que es ya un ícono en la historia dejó a las actuales y futuras generaciones un mensaje tan claro como el agua, tan veloz como la luz y con la intensidad del Sol  para iluminar  y orientar el camino.

 Mucho puede decirse de Chávez, como siempre le nombramos; él irrumpió en este tiempo, en este siglo con un nuevo tipo de liderazgo. Su discurso, fue una manera diáfana de decir, convocatoria limpia con la mirada y pensamientos puestos en el corazón de todos. Más de una vez me sorprendió su risa a carcajadas en medio de un discurso, y es que su naturaleza lo descubrió siempre como un hombre especial, capaz de tomar unos versos en medio de su oratoria, o de cantar a capella, sin la menor pizca de pena. A Chávez lo vi conversar desde el discurso mismo, encontré en sus palabras argumentos, razones para no detenerse ante los sueños y los retos, lo supe muy cercano a Bolívar y a los próceres de la independencia;  su discurso ardiente, apasionado llevaba al unísono una mezcla de patriotismo y amor.

Es difícil ligarlo a la muerte cuando su decir está ahí, y en cada palabra late el llamado a despertar este siglo, a no confundir el camino. Su legado está en la indignación  por el avasallamiento al ser humano, en su fe cristiana, en la generosidad multiplicada, pero especialmente con los más humildes;  en todo ello estriba la razón de su inmortalidad. De Chávez mucho puede decirse estos y todos los días por llegar y es que hay algo más que distingue su paso por la vida, una fuerza que habitó sobremanera su existencia: el amor;  el amor que siempre tuvo para compartir con los demás, esa fuerza universal que arropó cada discurso, y que quedará para siempre como una imperiosa necesidad; no se puede cultivar el odio cuando hay tanto espacio para hacer el bien y para sembrar amor.

Me sorprende hablar de su ausencia, me prohíbo el pretérito, no tiene hospedaje en el pasado quien defendió con vehemencia el presente y avizoró con entrañas de humanidad el futuro.

 

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