Cáncer ovárico

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El cáncer ovárico es un tipo de cáncer que, tal como indica su nombre, comienza en los ovarios, órganos reproductores femeninos que producen los óvulos. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo como la terapia de estrógeno y terapia de hormonas en periodo menopáusico, la edad,  donde el riesgo de padecer cáncer de ovario aumenta, no significa padecer la  enfermedad.

Este padecimiento es poco común en las mujeres menores de 40 años, y se origina, por lo general,  después de la menopausia.

Varios estudios han analizado la relación entre la obesidad y el cáncer de ovario. En general, las mujeres obesas, con un índice de masa corporal de al menos 30, poseen un riesgo mayor.  Sin embargo, una mujer que haya tenido hijos tiene un menor riesgo de cáncer de ovario en comparación con las que no han tenido hijos, el riesgo baja con cada embarazo.

La lactancia materna puede reducir el riesgo aún más junto al uso de anticonceptivos orales o píldoras anticonceptivas si estos se emplean por más de 5 años.

La cirugía ginecológica como la ligadura de trompas de Falopio, es decir, ligar los conductos,  también puede reducir la probabilidad de cáncer de ovario en hasta un 67%.

Una histerectomía o extirpación del útero sin remover los ovarios,  puede reducir el riesgo de cáncer de ovario alrededor de un tercio.

Los investigadores han encontrado que el uso del medicamento para la fertilidad citrato por más de un año, puede aumentar el riesgo de tumores malignos.

Sin embargo, el riesgo que tiene una paciente de padecer cáncer de ovario aumenta si su madre, hermana o hija tiene, o tuvo, cáncer ovárico.

Esta enfermedad suele producir pocos síntomas y puede aparecer un  ligero malestar en la parte inferior del abdomen, similar a una indigestión.

Los ovarios de mayor tamaño en una paciente posmenopáusica pueden ser un signo precoz de cáncer, a pesar de que su crecimiento también puede deberse a quistes, a masas no cancerosas y a otros trastornos, líquido en el abdomen, dolor en la pelvis, anemia y pérdida de peso.

Un caso excepcional es cuando el cáncer de ovario secreta hormonas que producen un crecimiento excesivo del revestimiento interno uterino, un aumento del  tamaño de las mamas o un mayor desarrollo de los vellos.

El cáncer de ovario raras veces se diagnostica en sus estadios iniciales y, por lo general, está bastante avanzado al momento de hacerse el diagnóstico, el cual consiste en un examen pélvico que incluye el tacto del útero, vagina, ovarios, trompas de Falopio, vejiga y el recto para encontrar alguna anormalidad en su forma o tamaño.

Junto al al examen pélvico se realiza una prueba de Papanicolaou, conocida como prueba citológica, para detectar cáncer del cuello del útero. Algunas veces esta prueba puede detectar el cáncer ovárico, pero no es una manera fiable de diagnosticar el cáncer ovárico; el ultrasonido es uno de los complementarios más usados.

La cirugía se utiliza para tratar todas las fases o estadios del cáncer ovárico. Para cáncer en estadio inicial, puede ser el único tratamiento.

Este método  implica extirpación del útero (histerectomía total), extirpación de ovarios y trompas de Falopio, biopsia o extirpación de los ganglios linfáticos, de otros tejidos en la pelvis y el abdomen.

La quimioterapia se utiliza después de la cirugía para tratar cualquier enfermedad remanente y también se puede emplear si el cáncer reaparece.  Se puede administrar dentro de las venas o, algunas veces, directamente dentro de la cavidad abdominal (intraperitoneal). 

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