Buenos Aires militarizada a la espera de líderes del G20

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 Tomado de Prensa Latina

Por Maylín Vidal

Buenos Aires, 29 nov (PL) Restricciones en los bancos, problemas con el transporte y el malestar de algunos por tener dificultad para llegar a sus hogares es la postal recurrente hoy en esta capital, a un día de iniciar la cumbre del G20.

 

Mientras comienzan a desembarcar en el país los mandatarios de este foro -que reúne a las economías más importantes del mundo-, ya hay calles totalmente militarizadas, sobre todo en los hoteles donde se alojarán algunos de ellos, como el emblemático Four Seasons, custodiado hasta los dientes desde la víspera.

Desde la medianoche comienza el efecto de la cumbre en el transporte, con restricciones en los dos aeropuertos de Buenos Aires, uno de ellos, el del Aeroparque, totalmente cerrado por dos días. También aplica para los trenes, metros, colectivos y casi todo los medios de movilidad, y mañana será peor, pues no habrá ningún servicio funcionando.

Costa Salguero, -la sede que acogerá la cumbre el viernes y sábado- está convertida por estos días en una gran fortaleza militar, custodiada por cientos de efectivos con tres anillos de seguridad diferenciados por colores, la zona amarilla, azul y roja, con diferentes accesos.

Más de 25 mil metros cuadrados son protegidos por cientos de efectivos policiales por tierra, mar y aire. Hay 17 salas para encuentros bilaterales y tres para la prensa en ese lugar, cercano al Río de la Plata.

Un verdadero dolor de cabeza viven los habitantes que tienen sus hogares dentro del corazón de la cumbre o lugares cercanos, como el fastuoso Puerto Madero, y otros sufrieron la víspera complicaciones para llegar a sus puestos laborales. Pero mañana prácticamente las calles que bordearán el lugar estarán desoladas.

Hay algunos porteños y habitantes del llamado courbano bonaerense que prefirieron hoy dejar a sus hijos en casa para evitar problemas al regreso de esta jornada pues en la tarde ya se verá mucho más complicado el transporte hasta el sábado, día en que concluirá la cumbre, que por vez primera llega a Argentina.

Las imágenes de la gendarmería y la policía son recurrentes también desde ayer en las afueras del emblemático Teatro Colón, una de las joyas de la cultura de esta ciudad, donde los líderes del G20 serán participes de una gala cultural de bienvenida y allí mismo el presidente, Mauricio Macri, les ofrecerá una cena en el Salón Dorado.

Buenos Aires esta blindada y algunos llegan a afirmar que será casi un virtual estado de sitio. Las autoridades reforzaron aún más la seguridad en varias zonas donde también habrá concentraciones y marchas el día de la cumbre por parte de casi un centenar de organizaciones sociales.

Unas 300 manzanas de los llamados micro y macrocentro porteños abarcarán los anillos de seguridad para esta cumbre, donde estarán, entre otros, los presidentes Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping. Algunos no podrán acceder ni siquiera a pie pues estarán bloqueados los accesos peatonales.

También habrá mucha seguridad en la Casa Rosada, donde Macri sostendrá varias reuniones bilaterales con varios de los mandatarios y personalidades que estarán en la cita.

El viernes, feriado por decreto para evitar mayor movimiento en las calles, varias zonas estarán desiertas pero otras llenas de varias organizaciones sociales que saldrán a reclamar por la presencia del G20 en el país que, aseguran, solo privilegia el capital financiero y los intereses de las grandes corporaciones.

Cuatro serán los temas fundamentales que abordarán en estos dos días los líderes del llamado grupo de los 20: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible y la perspectiva de género, pero lo cierto es que habrá otros latentes como el problema de la migración. Trump, por ejemplo, llegará con un discurso de tolerancia cero a la inmigración y se espera un debate sobre el Acuerdo de París.

Muchos encuentros claves habrá en este foro que se desarrollará en una Argentina en crisis económica, golpeada por las constantes alzas del dólar, que devaluó en pocos meses la moneda nacional, y con una constante efervescencia social.

 

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