Aquella casa devenida historia

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En más de una oportunidad, Antonio Maceo Grajales se refirió puntualmente a su lugar de nacimiento. Sobre ese particular siempre fue bastante explícito: la ciudad de Santiago de Cuba. El valor de su testimonio será capital a la luz de la búsqueda historiográfica. A la hora de describir la existencia de los próceres, la palabra casi deviene ministerio, aunque en este caso, la documentación también lo confirma.

Y es que hasta hoy trasciende la versión de que el héroe vino al mundo el 14 de junio de 1845 en una finca de la familia, cercana al poblado de San Luis. El tema aparece en muchas partes, incluso en la música popular bailable. A manera de réplica a La Habana no aguanta más, de Los Van Van, Cándido Fabré cantaba en pieza formidable con la orquesta Original de Manzanillo “Antonio Maceo nació en Majaguabo y fue a morir a occidente”. Es decir, en su morada otra en el código de la cultura cubana, hecho liturgia y oralidad, el Titán guarda percepciones y pareceres no coincidentes en cuanto al sitio exacto de su llegada. 

La historiadora Olga Portuondo Zúñiga publicó hace más de 25 años la partida bautismal de Antonio con fecha del 26 de agosto de 1845, encontrada en la Iglesia de Santo Tomás Apóstol, donde se precisa que el héroe nació en la casa de la antigua calle de Providencia número 16 (hoy Los Maceo 207). El documento se encuentra en el libro de pardos número 17, folio 126, número 212. El Titán consigna el dato en muchas de sus cartas.

Antonio Maceo, por ejemplo, le escribió el 16 de mayo de 1876 a Tomás Estrada Palma, que él era “natural de la ciudad de Cuba”. Algo por el estilo subrayó en correspondencia al gobernador de Jamaica Anthony Musgrave en agosto de 1880. 

No debe desestimarse, por supuesto, el testimonio de Dominga Maceo Grajales, quien vivió hasta muy avanzado el siglo XX, y siempre sostuvo que su hermano nació en la casa de la calle Providencia.

Como es lógico suponer, el inmueble guarda un valor patrimonial extraordinario por los contenidos arquitectónicos y sobre todo por la saga heroica que se conecta con él. A instancias del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, devino museo desde el cinco de diciembre de 1974. 

La investigación documenta la historia desde su construcción, presumiblemente entre 1802 y 1803. En la escribanía de la Real Hacienda se registra que en agosto de 1857, una señora de nombre Juana Bautista Hernández y sus hijos, vendieron esa propiedad a Marcos Evangelista Maceo, el padre de la legión grandiosa.

Tras el estallido de la Guerra Grande, la casa fue embargada por las autoridades españolas. Mariana Grajales la recuperaría años más tarde, y durante mucho tiempo, allí vivieron descendientes de aquella madre admirable.

Por supuesto que supone un peso enorme que José Luciano Franco, considerado el mejor estudioso de la vida del Titán, señale el nacimiento en Majaguabo, San Luis. Y de paso, que recoja el presunto antecedente venezolano de Marcos. En torno a esto, la Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, Olga Portuondo Zúñiga, halló no solamente el acta bautismal del padre, sino también páginas sorprendentes en el Archivo de Indias en España, que esclarecen el origen de Marcos, probadamente nacido en Cuba, con profusa información sobre su ascendencia. Pero esa sería otra historia.

La genialidad de Luciano Franco está en la modestia que encierra el título de su obra: Antonio Maceo: apuntes para una historia de su vida. Incluso, la generosidad de ofrecer “apuntes”, para que sean otros quienes prosigan la empresa necesaria.

Es lógico que la propiedad de Majaguabo tenga la mítica de la noche memorable del 12 de octubre de 1868, cuando el capitán Juan Bautista Rondón le dijo a Marcos: “Y de los muchachos, ¿cuál me da?” Dieron el paso al frente Antonio, José y Justo. El Aníbal cubano junto a sus hermanos, también haría un juramento, en este caso reclamado por la madre, de “libertar la patria o morir por ella”.

Nada, ni la deserción de su primer jefe, ni la realidad dura de la propia muerte, pudo detener la trayectoria iniciada el 14 de junio de 1845 en la casa número 16 de cuje y adobe de la calle Providencia en Santiago de Cuba, y que aún transita hecha vibración y orgullo por el alma de millones de hermanos.

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