A una mujer de mi barrio

Con la ligereza de una ardillita, Yiya va de un lugar a otro resolviendo problemas de sus vecinos. A ella todo el mundo leencomienda gestiones porque disfruta sirviendo a los demás y nuncadice que no. La descubre el sol mañanero con la jaba en la mano y el entrecejo fruncido, cual una importante empresaria de su barrio.