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Leer más...Es temprano aún en San José de las Lajas cuando el pueblo de Cuba seguirá rindiendo homenaje a nuestro Comandante en Jefe.
Es de mañana y parece que el mundo se detiene. Tal parece que la gente no está en ninguna parte.
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Tiembla el corazón ante la pérdida de un ser querido, y se estremece mucho más por la ausencia física del ser humano más grande de su tiempo, el que llamara Gabriel García Márquez: el hombre más importante del siglo veinte, ese, que entre sus tantas aristas, batalló porque Cuba fuera, necesariamente, un pueblo de hombres de ciencia.
Hilda Pérez Lazo es de esas personas que siempre está alegre; sin embargo hoy la tristeza la acompaña y como aliada reconoce que a esta lajera le sobran razones para tal aflicción. Su tributo al lider de la Revolcuión Cubana está en seguir adelante, en no detener sus esfuerzos para apoyar a las nuevas generaciones, porque siempre Fidel estará en su corazón.
Lajeros y lajeras continúan el homenaje póstumo al Líder histórico de la Revolución Cubana. En apretada fila y en silencio miles de pobladores de la capital de Mayabeque esperan su oportunidad para rendir tributo al gigante de la Sierra y el llano en la sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular Provincial. Las muestras de amor y respeto al Comandante se acrecientan.
De una manera especial, integrantes de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) de Mayabeque, rinden homenaje al líder indiscutible de la Revolución Cubana y enaltecen sus palabras al convocar ¡Hasta la victoria Siempre!
Estudiantes de San José de las Lajas saben que su mayor homenaje al lider de la Revolución Cubana es su entrega al estudio, su preparación para el futuro, la constancia en el conocimiento. Es esa la mejor manera de honrar a quien siempre distinguió a la educación como un pilar.
Transcurren cuatro días de que el pueblo de San José de las Lajas acoja con pesar y tristeza la partida física de Fidel, cuatro días de reafirmación revolucionaria, de homenaje póstumo a lo largo y ancho de nuestro archipiélago al guía indiscutible de la Revolución Cubana.
Cuándo era una niña sorprendí a mi madre con una pregunta: ¿Qué pasaría si Fidel un día se moría? Mi madre calmó mi angustia diciéndome, que él era eterno, que eso nunca iba a suceder y yo lo creí.