En el momento más difícil el Comandante persuadió a su pueblo de salvar primero a la cultura. Todo parecía hundirse, faltó hasta la madera para sepultar a los muertos en aquella dura prueba de precariedades del denominado Período Especial, pero Fidel seguía pensando en el alma de millones y en lo necesario de preservar la sensibilidad humana.

